Luna llena en Tauro. 24/10/18 11:45 AM Entrenándonos en el arte del morir y renacer.

Foto de  Ryan Riggins  en  Unsplash

Fértil y anclada es la energía de Tauro, la Luna en este signo se encuentra exaltada, es decir cómoda, expresándose al máximo; sensual, plácida. Es la expresión de lo femenino, del amor, la fertilidad, las conexiones, la sexualidad. Sucede casi al final del año, cuando la energía escorpiónica de muerte y transformación llena nuestros días y nuestras noches. Cuando nos estamos entrenando en el arte del morir y renacer.

Luna que proyecta entereza y sabiduría, de esa que proviene de lo robusto del elemento tierra, de la madre tierra. Bajo esta influencia es importante reconocer nuestra relación con el mundo físico que nos rodea, con nuestro cuerpo y cómo nos conectamos a este. Es la liga a las condiciones básicas que nos permiten sobrevivir en el mundo real, en la vida diaria.

Toda Luna llena es un pico energético que ilumina el ciclo completo, los logros con todo y fracasos, descubrimientos y aspiraciones no cumplidas. En principio, las semanas que le siguen son de estabilización. En Tauro nos preocupamos por lo que tenemos y lo que no, por lo que verdaderamente necesitamos y lo que no. Ponderamos nuestras posesiones materiales para saber con qué contamos para sobrevivir.

Esta Luna es la culminación de acciones y eventos tangibles, cuyos frutos serán inesperados, ya que Urano, el disruptor, viene en tándem con la luminaria. Urano entró a Tauro en mayo para quedarse ocho años, empujando al cambio al que este signo tanto se resiste. Trae una cosecha que nos va a sorprender. Recogemos lo imprevisto. Lo diferente. Venus (regente de Tauro) está oponiéndose a la Luna, está fuera de su zona de comfort. Esto molesta, hay sensación de desequilibrio, las cosas aparecen complicadas cuando debieran ser sencillas. Los temas de dinero, vínculos afectivos y amorosos, falta de armonía (temas venusinos) se están reacomodando. Tauro quiere calma, pero sin movimiento no hay estabilidad.

Vivimos en un mundo de polaridades, nada es sólo una cosa, todo cambia y se transforma minuto a minuto. Hay que replantearnos la forma en que nos tratamos y tratamos a los demás, la base sobre la cual cimentamos nuestras relaciones. Reconocer que tenemos el potencial de reinventarnos y de responder diferente, de querer y querernos distinto.

La Luna de cada uno de nosotros representa los condicionamientos que hemos tenido desde pequeños, las carencias con las que crecimos, las dinámicas, quizá erróneas en que incurrimos para relacionarnos, los patrones gastados, las expectativas que tenemos de los otros. Y así, llega la ayuda cósmica y el contacto de la Luna con Urano arroja su luz sobre los hábitos que nos impiden evolucionar. Hasta los apegos más arraigados nos los van a arrebatar. Necesitamos liberarnos de nosotros mismos. La buena noticia es que Saturno el estabilizador, hace un trino a la Luna y asegura el éxito de nuestra revolución personal.

Esperemos realización y finalización en asuntos financieros, afrontar las consecuencias de los manejos que hayamos tenido que hacer, en recoger frutos de estrategias e inversiones. Esperemos conectarnos con nuestras necesidades básicas y las más hedonistas, con lo receptivo y femenino. Esperemos rupturas y luego tranquilidad.

Esta Luna en Tauro obliga a que se recalibre la energía, se rompan viejos patrones, se formen nuevos paradigmas. Como se dice por ahí, después de la tormenta viene la calma, y en este caso la libertad.

Con todo y estridencias, (imaginen que es el efecto de Urano) les dejo al Sonido Gallo Negro con la Cumbia de Sanación para lo ídem.

¡Buenas Lunas!