#Luna llena en Escorpión 29/04/18 Revelación...

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“La Luna es una paradoja. Es inestable al mismo tiempo que su ciclo es totalmente confiable”. Liz Greene*

La Luna es un cuerpo siempre cambiante, de una noche a otra cambia su forma, a los pocos días simplemente desaparece,  pero su ciclo siempre es el mismo.

A veces nos da luz, otras no la suficiente y otras, desaparece por completo dejando al cielo negro. La luz lunar es peculiar, depende del lugar y del momento en el que estemos, lo que sea que bañe se ve distinto, ya sea mágico, tétrico, o misterioso. La Luna es instinto, gobierna nuestro cuerpo y sus funciones, poderla expresar es darle salida a nuestras necesidades de conservación y a nuestros apetitos, sin tener que pasarlos por la razón. Por lo que al hablar de la Luna, estamos entrando al terreno de las necesidades primordiales: las de la seguridad y la supervivencia.  Escorpión tiene todo que ver con estas pulsiones.

La Luna llena es lo más de la luz, importante considerar que siempre que un cuerpo es visible, actúa con mayor contundencia sobre nuestras vidas. La del domingo 29 en Escorpión, es la única del año en este signo y su poder radica en que todo lo revelará y descubrirá. Escorpión representa una dimensión de nuestra naturaleza que no es consciente, ni visible y que como todo lo oculto, nos asusta. Pero bajo esta influencia, es precisamente este trabajo el que se requiere de nosotros, ponernos el traje de buso para descender a las profundidades de nuestras obscuridades.

Bajo este signo lo estamos todo, excepto cómodos. El mundo escorpiónico es de negrura, de profundidad; es el inframundo, el reino de Plutón, es la muerte, de la cual todos, en nuestro sano juicio huimos a toda costa. Pero… hay un secreto aquí, sólo a través de la muerte puede haber transformación.

El poder de acabar con algo e iniciar de cero nos hace indestructibles, la cosa es ¿nos atrevemos?

Hay que decir que en este signo, la Luna está en caída, es decir incómoda, porque no expresa ninguna cualidad protectora y mucho menos de contención, sino todo lo contrario, en un descuido, nos engulle completitos, como los cocodrilos a sus presas en los pantanos. Pero ¿qué pasaría si no fuéramos del gusto del cocodrilo y horas más tarde nos escupiera? Con una mordida por aquí y otra por allá, claro está. ¿Y es que no saldríamos regenerados, renovados y hasta invencibles? No es poca cosa sobrevivir al apetito de un ser pantanoso, salir librado de esas aguas en las que se mueve Escorpión, a través de las cuales no vemos nada, pero sabemos que muy hondo, hay vida en ebullición y misterio.

¿Qué debemos esperar las siguientes dos semanas?

Que nos lleven al límite, que se expongan nuestras más insospechadas intenciones, que tengamos que enunciar nuestros secretos, que revelemos sentimientos que hasta ahora no podíamos expresar, que quedemos al descubierto, desnudos con todas nuestras verdades al aire.  Que cuando creamos haber ido lo más profundo posible, caeremos nuevamente, más hondo. El secreto: no dejarnos succionar. 

Contactos.

Como siempre les digo, la Luna no actúa sola. Hará una cuadratura con los nodos lunares, que representan el trayecto del pasado al futuro, no podemos cambiar el pasado pero no debemos permitir que nos controle. Nos veremos obligados a lidiar con lo que es tabú antes de seguir avanzando.

También hace un contacto con el asteroide Ceres, nombrado en honor a la Diosa de las cosechas, relacionado con temas de lo que nos nutre, lo maternal. Esta combinación sugiere se manifiesten necesidades desmedidas basadas en el miedo a la pérdida, ¿Qué carencia no hemos satisfecho? Conviene ponerle nombre cuanto antes, porque sin él, se convierte en miedo y ansiedad.

La clave puede estar en preguntarnos ¿Qué tenemos miedo de soltar? ¿Quien nos tiene agarrados con todo? ¿Por qué? ¿Por qué se lo hemos permitido? ¿Por qué les hemos dado nuestro poder?

Bajo el hechizo de la Luna actuamos instintivamente, no obstante, estas dos semanas precisamos conciencia total, estar de cuerpo presente, pasar lista y decir aquí estoy; valientes y con todo el corazón. Como mantra repetir libero y dejo ir, esto soy y esto ya no. Cambiantes como la Luna, en la paradoja, en la transformación.

Aquí les dejo a Sigur Rós con esta pieza, por demás conducente al buceo obligado. Así imagino el ambiente durante el descenso.

* Greene, Liz  & Sasportas, Howard.  The Luminaries. Seminars in psychological astrology. Volume 3. York Beach, Maine. Samuel Weiser Inc. 1992.