Luna nueva en Virgo y su poder reparador. 9/09/18 13:01 hrs.

Estamos casi entrando a la recta final del año, vienen los recuentos y las preparaciones para el otoño. Virgo es el signo que hace la transición entre el verano y el otoño, época en la que empieza a disminuir la luz y se marca el inicio del viaje interior. 

Toda Luna nueva es momento de inicios y en el signo que se da, es el que pone el tono a la temporada. Virgo tiene todo que ver con el trabajo, los pequeños detalles, la salud, la purificación, equilibrar la mente, el cuerpo y el espíritu. En este signo queremos ser la mejor versión de nosotros, por algo se exalta la vocación al servicio. Su misión ulterior es ordenar el caos y componerlo todo.

Esta Luna puede servir como un fuerte estímulo para procurarnos bienestar físico y mental, sobre todo si nos hemos entregado a los placeres y los excesos, como corresponde a los tiempos de vacaciones o que fruto de la ansiedad, hayamos sido presas de la compulsión y como resultado, de los malos hábitos. Ya saben, fumar, comer, beber y todo aquello que tanto gozamos y tanto daño nos hace. 

Bajo la influencia de Virgo se intensifica el análisis obsesivo de todo cuanto pasa por nuestra cabeza. A este signo le gusta desmenuzarlo todo para corregir, componer lo que se pueda y acabar con lo que no sirve. Como consecuencia de estas observaciones se pueden generar ansiedad y preocupación. Las actividades que purifiquen nuestro cuerpo y alma, aligeran y despejan el camino. Tales como la limpieza de nuestras casas, los armarios, las cocheras, las bodegas o algo más íntimo, como someter a nuestro cuerpo a desintoxicaciones, que nos sentaría de un bien que ni lo imaginan. Simplifiquemos nuestras vidas, saquemos lo que sobra. 

Perséfone

Perséfone

Virgo está relacionado a la purificación y entre los mitos de este signo, está el de Perséfone, la hija de Demeter, Diosa de la agricultura y las cosechas. Plutón, Dios del inframundo, se la rapta y cuando desaparece, su madre deja de cumplir sus obligaciones y vienen el hambre y las sequías. Démeter descubre dónde está oculta su hija y por intervención de Zeus, el Dios del Olimpo, logra negociar que vuelva por temporadas a la tierra. Perséfone está ligada a la virginidad, entendida como la libertad de disponer de su cuerpo libremente. Antiguamente las Diosas eran las vírgenes y las prostitutas y la virginidad nada tenía que ver con ser castas. Astraea era considerada la Diosa de la inocencia y la pureza, una de las vírgenes, al igual que Perséfone. Quizá es por esto que se asocia a este signo con la purificación, requisito ineludible a lo largo de los procesos de vida a los que nos sometemos. Verán si no son importantes las limpiezas.

Como siempre ninguna lunación es un evento aislado, recibe contactos de otros planetas. Los efectos de esta se potencian resultado de los trinos (contacto armónico) en tierra (elemento que concreta), entre Urano el que renueva y Saturno el que ordena. Se promueven la toma de decisiones hacia una vida más sana a todos los niveles, que acompañadas de un plan bien trazado, nos aseguran ajustes a viejos problemas o situaciones, que permitirán su mejor funcionamiento. 

También hace un trino a Plutón Retrógrado en Capricornio, que dota de poder transformador a cada detalle del desarrollo de la investigación. Y de paso Júpiter el benefactor, que está en Escorpión, mediante un sextil (contacto armónico) amplía las oportunidades de corrección de rumbo y de actitud.

Por último, la oposición a Neptuno amenaza con borrar los hechos, con disolver eso que estamos tratando de entender y pone en riesgo el integrarlo todo. Confiemos en el talento de Virgo para resolver. 

Como todo en la vida, que fastidio, lo sé, si hemos hecho el trabajo, este proceso de renovación va a sentirse, como le encanta decir a mi hermana, como miel sobre hojuelas. De lo contrario, estaremos desorientados, atorados y confusos. Decidamos qué semillas queremos sembrar y de qué nos vamos a deshacer. 

Restablezcamos contacto con todo lo que estabiliza. Deshagámonos de lo que sobra, ayudemos a quienes nos rodean. En seis meses, el 19 de febrero del 2019, bajo la luna llena en este signo, cosecharemos los frutos. 

Esta Luna es de lo más prometedora si lo que pretendemos de ahora en adelante es iniciar algo bien, muy bien para ser exactos. Que cada paso en el proceso cuente, que haga una diferencia. Empezar de nuevo no sale de la nada, es una conclusión a la que llegamos, toparnos con una Y en el camino, donde optamos por ya no cometer los mismos errores o seguir estancados.

Esta es una luna de consecuencias, de asumir responsabilidades, de reconocimiento. De ver cómo y hasta dónde hemos llegado para desde ahí, dar un brinco y optar por un camino diferente.   

¡Buenas Lunas!

 

NOTA: Ascendentes y/o signos solares en Géminis y Virgo y quienes tengan planetas o sus ángulos caigan alrededor del grado 17º00’ de Virgo, en los signos mutables Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis, sentirán esta energía con mayor intensidad y claridad.