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Dominique Peralta

Formada en el ir y venir de la palabra. De intereses diversos y algo dispersa, he incursionado en distintas ramas de la industria musical. Desde la intimidad con el micrófono en Rock 101, pasando por la producción de conciertos, la conducción en televisión en MVS, hasta la gestión en la disquera Warner Music.

El hilo conductor en mi vida siempre ha sido la música, aunque hace tiempo salí de la industria.  Hace varios años me hice de una lupa, en la forma de la astrología, para mirar lo que pasaba a mi alrededor.  En México no existen escuelas como tal de astrología, pero tuve la suerte de dar con extraordinarios maestros particulares. A través de sus ojos pude ir dirigiendo la lupa en varias direcciones. Los menciono uno a uno pues cada punto de vista me abrió un camino. De septiembre de 1995 a abril del 1997 estudié con Ingrid Rosenbluth quien me introdujo a la astrología desde la sociología y la antropología mezclado con algo de magia. Cuando se nos fue pensé que nunca encontraría a nadie que la pudiera suplir. Pero años más tarde me tope con Javier Betancourt, con quien inicie en marzo del 2004 y a la fecha es mi maestro. De Javier he aprendido la profundidad, la posibilidad de que se me rebele el símbolo, la pasión por la mitología y lo exquisito que es conocer el lenguaje desde la etimología. En 1999 entro con Walter Anliker quien me introdujo al medioevo y sus técnicas. A la astrología mundana y a sintetizar mi conocimiento. Y por último desde diciembre del 2004 hasta el 2009 interrumpido por su abrupta partida, con Luis Lesur,  quien me hizo revisar los eventos de mi vida desde las combinaciones planetarias logrando integrar algo de lo que aprendí antes de conocerlo.

Así como los maestros son importantes, en la vida no seríamos nada sin los amigos. Gracias a mi hermanita del alma, Lynn Fainchtein, este sitio se ve lo bonito que está. Gracias Lynn.

No soy mucho de academia pero reconozco el valor de los diplomas. Me recibí de Ciencias de la Comunicación Social y obtuve el grado de Licenciatura. En temas astrológicos he cursado hasta el nivel dos del National Council for Geocosmic Research. Me faltan dos niveles y los tengo entre mis propósitos del año. ¡Sólo hay que encontrar el tiempo!

Bajo la Influencia, Astrología para la vida cotidiana, tiene como propósito compartir mis años y años de estudio, casi 21, con algunas interrupciones por ahí. Pero sobre todo tratar de contagiar a quien se tome el tiempo de pasar por aquí, de lo que es entender que todo es un ciclo, que hay que aprender y trabajar para que las cosas cambien y mejoren. Que nada es estático y que no es uno el único que se aflige.  Pero sobre todo, que si pone uno atención, se puede encontrar una extraordinaria guía de vida y estar preparado para enfrentar mejor lo que viene, sabiendo qué transito o progresión trae uno encima. Cómo pinta el año fruto de nuestro retorno solar y los retos que hay que superar conociendo nuestra carta. Esto ya sea a lo largo del contenido del sitio o a través de una consulta personal. Esta se puede programar en la sección Una Cita.

Durante años estudié budismo en Casa Tibet bajo la privilegiada tutela de Tony Karam quien dejó en mi la huella de la impermanencia, principio fundamental de esta filosofía. Desde ahí la conciencia de que las cosas se transforman minuto a minuto, que no hay tiempo que perder. Entonces, no esperen ni un instante más para, de así desearlo, iniciar un viaje de exploración personal.

Ojalá que Bajo la Influencia, Astrología para la vida cotidiana, los inspire. Yo mientras, miro fijamente hacia arriba  todas las noches y me queda claro que todavía me quedan infinidad de cielos a contemplar. Pero sobre todo, como se decía antiguamente que “como arriba, abajo”.